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Hoy, 26 de junio de 2020, recibíamos la triste noticia del fallecimiento de María Pilar Bermejo, miembro del Instituto Secular Filiación Cordimariana.

Ingresó en dicho instituto en el año 1965. Era una mujer serena, equilibrada, con mucho sentido de pertenencia al Instituto, un corazón de madre y hermana, constructora de fraternidad, que trasmitía mucha paz.

Ocupó distintos servicios dentro de su Instituto asumiendo responsabilidades como Directora regional de España en 1975, miembro del Consejo General, Formadora, y Directora General entre los años 1985 a 1997. Durante su servicio como Directora General asumió también la presidencia de CEDIS entre los años 1989-1991.

Era un referente de mujer consagrada, por su  vida espiritual y unión con Cristo. Su entrega al Señor en el Corazón de María era incondicional, sabiendo y saboreando que es estar en la Cruz acompañando al esposo y entendiendo su significado profundo de amor por la humanidad. Acompañó a muchas personas y miembros de su Instituto en la vida espiritual y en el discernimiento vocacional.

Un testimonio auténtico de Hija del Corazón de María, y un referente para todas por su vivencia profunda del carisma, la hondura en su saber estar, su humildad y discreción en todo.

Una gran impulsora de la vivencia de la Secularidad Consagrada, y de la vida de los Institutos Seculares tanto en España como en distintos países donde están presentes los Institutos. Una mujer que impulsaba constantemente la familia claretiana.

Nos ha dejado una gran paz en el corazón y tenemos una intercesora en la Iglesia, especialmente los Institutos Seculares y la familia claretiana. Damos profundamente gracias a Dios por el don de compartir su vida.

Desde CEDIS os invitamos a elevar un canto de acción de gracias y alabanza a Dios por la vida de Pilar Bermejo. Participó activamente en todas las Asambleas los años que fue Directora General de su Instituto, disfrutó en los encuentros de formación de formadores aportando siempre su sabía opinión y experiencia con serenidad y dulzura.

Estar con Pilar era descansar y a la vez soñar, era tener sentido del deber y de entrega, era aprender a sufrir con una sonrisa y a superar toda limitación por el servicio al Reino.

Querida Pilar, desde tu amor al Corazón de María has sido madre y hermana de todos nosotros. Gracias. La Providencia ha querido que tu partida fuera en este mes tan hermoso en el que acabamos de celebrar la fiesta de vuestro Instituto, el Corazón de María.

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