El Papa reconoce las virtudes heroicas de don Ángel Riesco, fundador del Instituto Secular Misioneras Apostólicas de la Caridad

Nueva presidenta de CEDIS
6 junio, 2019

El Santo Padre Francisco recibió este viernes, 5 de julio, en audiencia al cardenal Angelo Becciu, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, para comunicarle la autorización para promulgar entre otros, el Decreto relativo a las virtudes heroicas del Siervo de Dios Ángel Riesco Carbajo, obispo y fundador del Instituto Secular Misioneras Apostólicas de la Caridad, motivo por el que a partir de ahora y mientras sigue avanzando el proceso de canonización será reconocido como ‘Venerable’ en la Iglesia Católica.

Desde la Diócesis de Astorga se celebra esta jubilosa noticia, felicitando muy especialmente a nuestro Instituto, y se está a la espera de la certificación de un milagro realizado por la intercesión del Venerable Siervo de Dios Ángel Riesco y que de este modo pueda culminar la Causa de Canonización que se abrió en La Bañeza en octubre de 1995.


En palabras de la postuladora: “Era característico de Mons. Riesco la sonrisa, la alegría con que vivió las circunstancias cotidianas y ordinarias de la vida y de su cargo como Obispo durante muchos años”. “Hizo voto de vivir con alegría, hizo voto de alegría. Y me parece que hoy esto es una llamada a todos, a los cristianos y también a sus pastores, de acoger con la sonrisa siempre en los labios”.

En cuanto a los motivos concretos que han llevado a reconocer al Obispo Riesco Carbajo hizo hincapié en “la heroicidad de las virtudes, de todas las virtudes. Se sabe que en el reconocimiento de la heroicidad de las virtudes se examinan las virtudes teologales, cada una de ellas, la fe, la esperanza, la caridad, y se destacó sobre todo en la fe y en la caridad para con el prójimo”.

Como nos recuerda María José Castejón, presidenta de CEDIS, este hecho es: «para todos los Institutos Seculares una invitación a seguir creciendo en santidad. Una vida santa está arraigada en la Fuente de Vida que es Jesucristo, y de ahí la alegría de vivir del Amor y para el Amor. El crecimiento de los Institutos no se puede contabilizar sólo por el número de miembros, sino que el verdadero crecimiento está en la cualificación de éstos en frutos de santidad. Demos gracias a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo por tantos dones como derrama en todos nosotros y pongamos por intercesor a Mons. Riesco para ser cauces de sanación para todos».

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