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Catequistas de la Virgen del Pino

 

DURANTE ESTE TIEMPO DE CONFINAMIENTO

Desde el año 1972 pertenezco al Instituto Secular de Catequistas de la Virgen del Pino en Las Palmas de Gran Canaria.

En la actualidad, vivo mi consagración en el ambiente familiar donde acompaño y atiendo las necesidades de mi familia. También vivo una situación de problemas de movilidad serios que trato de llevar, desde la aceptación de mi limitación física, con la paciencia y alegría de una ofrenda al Padre.

Desde mis posibilidades, procuro ser testigo vivo del Amor del Padre a cada uno de mis hermanos con la cercanía, la escucha, el apoyo, acompañamiento en su caminar en la fe. Trato de ser sembradora del Mensaje evangélico allí donde se desenvuelve mi vida cotidiana.

Se hace duro el vivir contracorriente en medio del mundo que me ha tocado vivir. Como decía San Pablo VI, intento ser alpinista del espíritu en medio de tantos hermanos desencantados y heridos por mil situaciones para poder ofrecerles esperanza, ilusión, seguridad y luz entre tanta oscuridad. También es difícil vivir haciendo equilibrios para seguir adelante siendo fermento en una sociedad secularizada, sin valores y sin Dios. Me es necesario un apoyo fuerte en la vida espiritual para ser testigo en medio de la tormenta.

¿QUÉ HE DESCUBIERTO?

Que vivir la Consagración secular es una aventura maravillosa, donde hago presente al Padre en medio de un mundo sediento de su Amor. Él me ha escogido sin merecerlo, para ser sus brazos, y con ellos, abrazar y sostener al hermano cansado del camino. Para ser sus oídos que escuche al que está sólo y triste. Para ser sus pies que camine junto al que se le hace cuesta arriba la vida y le pese su cruz… Tienen que sentirse amados y cuidados por el Padre amoroso, a través de mi pobre persona.

Que ser alpinista del espíritu, me exige organizar bien mi tiempo para conseguir equilibrar mi vida espiritual, con todo lo que implica, familiar y social. De este equilibrio depende mi autenticidad y la efectividad de mi Apostolado. También del mismo, depende la fortaleza, la credibilidad, el fruto y la ilusión para desempeñarlo.

La importancia fundamental que tiene la Eucaristía, la Reconciliación, la Palabra de Dios y la presencia de María Santísima con su amor maternal para poder ser Luz y Fermento allí donde me desenvuelvo y con todos los que se van acercando a mí.

También he descubierto como fundamental la relación estrecha con las hermanas de Instituto. El apoyo, la cercanía, la comunicación, el sabernos compañeras en un mismo camino, hacen que me sienta más fuerte e ilusionada.

¿CÓMO AFRONTO EL FUTURO?

Dada mi situación, personal y familiar, creo que seguiré la misma senda con ilusión y aprovechando todas las ocasiones que se me presenten de testimoniar a Cristo con mi coherencia de vida y desde la proclamación del Evangelio.

Stanislaa Godoy
I.S. Catequistas de la Virgen del Pino
Las Palmas

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