Compartiendo vidas:
Como las mujeres del Evangelio: sin miedo y con valentía

Compartiendo vidas: Tiempo de dolor, tiempo de gracia.
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Instituto Secular Hogar de Nazaret

 

Lo que este tiempo ha resucitado en mí…

Se me pide compartir la experiencia vivida durante este tiempo del Covid-19 con estas preguntas:

1.- ¿Qué he descubierto?

2.- ¿Cómo afronto el futuro?

1.- Desde lo pequeño y sencillo de estar en casa confinada, creo que ha sido un tiempo de etapas, de inicios, de aprendizajes, de subidas, de bajadas.

He tenido la posibilidad de leer más, de hacer silencio, de meterme hacia dentro y escuchar algo más al Dios de la vida. Creo también que ha sido un tiempo de confiar, de mirar de otro modo, de agradecer la vida de cada día, de adorar lo divino en lo humano… tiempo de resurrección en medio de la vida confinada, pero no abandonada.

En estos días en los que no he podido estar en “primera línea”, en la misión que tengo encomendada por mi Diócesis y que mi Instituto me permite, (Soy la responsable Episcopal en el Servicio Religioso del Hospital de Llerena), aceptando con responsabilidad las recomendaciones que desde la Dirección médica me pedían, he buscado los modos de hacerme presente estando sin poder estar, acompañando en la distancia en red de proximidad y con vídeollamadas, mensajes de whatsApp…con la oración diaria en grupo de difusión… Es posible la cercanía aunque sea así!

A nivel de vida en el Instituto, este tiempo nos ha brindado nuevas sorpresas y oportunidades. Desde el confinamiento, hemos roto las barreras de la distancia acercándonos de mil maneras, en sabernos las unas de las otras, cuidándonos en la distancia, animando, motivando, orando, “enredadas” desde el Cor Unum y el sentido de pertenencia.

2. Me gustaría afrontar el futuro como algunas mujeres del Evangelio: sin miedos y con valentía. Sabiendo ESTAR en esta nueva realidad, con otro talante. Saboreando y cuidando más la vida de cada día, las de los demás y la mía propia. Cuidar, cuidando con amor, con pequeños detalles, con tiempo.

El nuevo tiempo que vivimos nos exige ir más despacio, correr menos y estar más pendientes, para quedarnos con lo que verdaderamente nos nutre, nos afianza, nos llena de vida y nos envía a SER presencia de su Amor en los surcos del mundo. Este ir en misión en línea con la de Jesús, que no es otra, que FAVORECER LA VIDA, desde la GRATUIDAD y de la predilección. EVANGELIO Y VIDA, VIDA Y EVANGELIO.

Creo que es un momento bueno para abandonar viejas estructuras y revestirnos de lo NUEVO que nace del Espíritu: gustar y saborear la Belleza de su Presencia en nuestro camino de cada día, poniendo ante nuestras vidas los nuevos rostros de pobreza que esta pandemia ha desencadenado.

Ojala este tiempo de confinamiento, nos haya regalado la oportunidad de ponernos cara a cara con la VIDA, nos haya permitido ADENTRARNOS en nuestro CENTRO, y ahí y desde ahí,“salgamos del confinamiento” LLENAS DE ALEGRÍA… AL VER AL SEÑOR y convencidas de que todo va a ir bien.

Emi Rangel

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