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De la animación vocacional a la cultura vocacional

XXX Jornadas de Formación de Formadores

8,9 y 10 de abril 2016

Material de las jornadas

 

Material de descarga

Ideas para el anuncio vocacional

Propuesta vocacional

Ocho textos sobre cultura vocacional

Síntesis de los trabajos en grupo


Videos

El árbol y el niño

Bajo el signo de Abraham

Comunicando nuestra vida consagrada

Filiación Cordimariana

Ellos y ellas también fueron jóvenes

Ellos y ellas también tuvieron 15 años

Varias personas consagradas


 

Una propuesta muy potente y llena de sentido

 

Por Inés Escobar Calle
I.S. “Hogar de Nazaret”- Badajoz

He tenido la suerte de ser enviada por mi Instituto “Hogar de Nazaret” a participar en las XXX Jornadas de Formación de Formadores durante el fin de semana del 8, 9 y 10 de abril en Madrid, organizadas por CEDIS, con la temática: De la “Animación Vocacional” a la “Cultura vocacional”.

Cuando participas junto a miembros de CEDIS en estas, u otras jornadas, se ensancha el espíritu, nos encontramos en casa, con amigas y hermanas ¡compartiendo vida!, esa vida que brota del amor de Dios que nos ha llamado y convocado a esta parte de su viña como es la secularidad consagrada… derroche de ilusión y esperanza.

Han pasado casi dos semanas de este encuentro y la barahúnda del mundo te envuelve y dejas para mañana lo que tienes que hacer hoy, pero… ¡el sabor jubiloso permanece! y al plasmarlo en el papel, la alegría del encuentro renace; por este motivo me decido a sentarme, aparcar el “hacer” y traer a la memoria estas jornadas, porque como bien empezó el padre claretiano, D. Luis Manuel Suárez, haciendo eco de la frase de Victor FranK “El que tiene un por qué acabara por encontrar un cómo”.

Y es que… gracias a este Dios que nos envuelve día a día y nos tiene locas… le seguimos buscando, encontrando en los surcos de los caminos y queremos darle a conocer. Retomo los apuntes de estas jornadas ricas en contenidos, proyectos, líneas de acción para crear en nuestros ambientes una cultura vocacional y una animación a seguirle y os comento.

Me vienen a la memoria los tres rasgos sobre los que tenemos que incentivar nuestro ser personas consagradas en el mundo:

Vitalidad, en nuestras vidas y testimonio, porque quienes nos rodean les atraen experiencias vitales, alegres…, no descafeinadas.

Participación, necesitan implicarse, pedirles ayuda, responsabilizarles: la vid es mucha y faltan obreros.

Autenticidad, dar a Cristo… en palabras y gestos. Que las ideas, las palabras y los hechos sean uno solo. Los jóvenes esperan recibir propuestas radicales, porque el mundo de hoy no se las da.

Tenemos una propuesta muy potente y llena de sentido, interesantísima, necesitamos poner esa palabra, ese testimonio de servicio y entrega en nuestras vidas al estilo de nuestro fundadores y con fidelidad creativa, expresar de forma actual nuestro ser y necesidad en la Iglesia de nuestro carisma. Refundamentar lo que somos, desde una adaptación al mundo de hoy, expresar nuestro amor al Reino, al Mundo y a la Iglesia.

Dar consistencia en nuestra acción pastoral sabiendo que nuestra meta es el encuentro de las personas con Dios, con este Señor Misericordioso que abraza al excluido, al que sufre, al preso, … a través de vivencias consistentes. Nuestro estilo de vida: desde dentro del mundo testimoniar de forma plena y creativa el Amor de Dios, es la forma de vida y misión que Dios quiere hoy, mostrar con naturalidad nuestro “ser”; y nos preguntamos ¿somos sujetos vocacionales? ¿Qué imagen tenemos de los jóvenes, los queremos, los respetamos, los valoramos, los ayudamos?

Tenemos algo grande que ofrecer, hemos de cuidar la calidad de nuestra vida, nuestra vocación y dar pasos, con la convicción de que en esta tarea no sobra nadie independientemente de la edad o limitaciones, Jesús nos sigue necesitando y lo más importante, sigue siendo el sentido de nuestra vida, no hemos de tener miedo y sí anunciar (sembrar), proponer (propuesta con claridad, valentía y respeto), discernir (ayudar a cribar qué es de Dios y que no es de Dios…)

Gracias, de nuevo, a CEDIS por hacer posible estas jornadas donde nos permite conocer-dialogar-vivir- profundizar en nuestra identidad, compartir y perfilar caminos de secularidad consagrada dando valor a la pluralidad de dones con el que el Espíritu Santo fecunda la tierra.

El rostro del crucificado se nos manifiesta en el trabajo cotidiano, en el día a día de la vida, donde se nos pregunta ¿me amas? En lo cotidiano, Jesús sigue invitando ¡Sígueme! Y desde la certeza qué obedecer a Dios es buscarle, no dejar que desaparezca y se diluya porque al buscarle le encuentras y si le encuentras le proclamaras… y la vida vuelve a ser primavera del Amor de Dios al hombre de hoy.

…y una esperanza: Que a partir de la oración y reflexión conjunta, nos movilicemos para responder al desafío vocacional que tenemos planteado llegando a vivir más gozosamente nuestra vocación y convocando con más valentía a otros para continuar el anuncio del Reino de Dios que se nos ha encomendado.

¡Animo y adelante!, El nos dirige el camino.